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La Trastienda.Mera, Blas y Castillo votaron a favor de la reforma previsional

Senadora Blas de Zamora

(Informe de nuestros cronistas en el Congreso de La Nación) . Los senadores peronistas desoyeron las críticas de la CGT y aprobaron la reforma jubilatoria.

Oscar Castillo, Dalmacio Mera e Inés Blas votaron favorablemente la polémica reforma previsional, que implica una serie de cambios al régimen de jubilación, entre ellos una modificación de la fórmula de cálculos de los aumentos, que provocará que en 2018 los jubilados pierdan, en promedio, 900 pesos por mes.

Entre los 23 rechazos a la reforma previsional hubo 17 del PJ, 11 de ellos kirchneristas. También votaron en contra los neuquinos, puntanos y partidos progresistas. 

Tras largas horas de discusiones y argumentaciones cruzadas, la Cámara de Senadores de la Nación dio media sanción al proyecto oficial de Reforma Previsional.

Fue con 43 votos a favor, 23 en contra y 3 abstenciones.Pichetto y sus laderos fueron claves. “Que la CGT se ocupe de los activos”, dijo el rionegrino.

El grueso de los senadores peronistas se alió a Cambiemos y logró aprobar la reforma previsional, cuestionada por la CGT y por la Pastoral Social cercana al papa Francisco.

Lo consiguieron con 43 votos y 23 en contra, 11 de ellos cercanos a Cristina Kirchner. También se opusieron los peronistas Eduardo Aguilar (Chaco), Hilda Aguirre (La Rioja), Liliana Fellner (Jujuy), Mario Pais (Chubut), Omar Perotti (Santa Fe) y Carlos “Camau” Espínola (Corrientes), ninguno con diálogo habitual con la ex presidenta.

Claro que este grupo había permitido más temprano habilitar el tratamiento del proyecto ayudando a juntar los dos tercios, trámite que era necesario por no haber trascurrido siete días del dictamen.

Con esa votación también incorporaron a la sesión la ley de responsabilidad fiscal y el consenso fiscal de las provincias, acuerdos firmado entre los gobernadores y Mauricio Macri que también se aprobaron por mayoría simple. 

Las leyes aseguran ajustes en el gasto público, pautas para reforma tributaria, renuncias a los juicios contra el Estado nacional y cambios graduales en los sistemas impositivos de cada jurisdicción. Sólo no se adhirió Alberto Rodríguez Saá (San Luis), que siguió el debate desde un palco del Senado.

Pero la reforma previsional acaparó la jornada y el grupo K lideró la voz en contra, en sintonía con las objeciones de la CGT, compartidas por la CTA y Pablo Moyano en una marcha al Congreso que hicieron ni bien empezó la sesión.

Entre los 23 rechazos a la reforma previsional hubo 17 del PJ, 11 de ellos kirchneristas. También votaron en contra los neuquinos, puntanos y partidos progresistas. 

Con la nueva fórmula de actualización la jubilación llegará a 7.660 pesos, mientras que con la actual ganarían 8.200 pesos“, denunció la chubutense Nancy González.

“Y con la corrección que le hicieron en comisión le agregaron 43 pesos, que no sirven ni para comprar una tira de Bayaspirina”, se burló la kirchnerista.

Esos cambios, propuestos por el peronismo y aceptados por Cambiemos, convierten la fórmula para actualizar haberes previsionales en una combinación del aumento de la inflación (70%) y la variación salarial (30%).

El gobierno prefería mezclar precios con el 5% del aumento del PBI. Pero ante todo quería eliminar la variable de la recaudación para ahorrarse casi 100 mil millones de pesos en el presupuesto 2018 y el peronismo dialoguista acompañó ese punto sin chistar.  

Tampoco hubo quejas sobre la jubilación optativa a los 70 años y acordaron que las  jubilatorias más bajas no sean inferiores al 82% móvil del salario mínimo, algo que ya ocurre en la práctica. 

“Estamos ante un Estado ausente y atacan a los jubilados, por no estar sindicalizados”, gritó el sanjuanino Ruperto Godoy, uno de los interlocutores de Cristina desde año pasado.

Los otros rebeldes K fueron Ana Almirón, Anabel Fernández Sagasti, Marcelo Fuentes, Silvina García Larraburu, Virginia García, María Ester Labado, María Inés Pilatti Vergara, Marina Riofrío y María de los Ángeles Sacnun.

Miguel Pichetto le puso la cara a la ruptura de su bloque con críticas al Gobierno y a sus detractores. “El año sumamos 1.7% de déficit por la reparación histórica. La pidieron para hacer el blanqueo. ¡Y se los íbamos a votar igual! ¡Votamos uno por año!”, cuestionó.

“Esto es un acuerdo que hicieron los gobernadores e incluía el tema previsional. Acá cualquiera opina de cualquier cosa, porque no hay un ordenador del gobierno en los grandes temas”.

Y apuntó contra sus nuevos críticos: “La CGT tiene que hablar de los activos. Y las curas tienen que ocuparse de los problemas de la iglesia y mi visión del Estado es laica. La iglesia tiene una tarea pastoral, humanística”, contraatacó. 

“Mañana en cada provincia van a saber que votamos esto para que puedan funcionar bien. Para que puedan mantener los sistemas de salud. Pero no les vamos a votar más leyes”, amenazó. 

La defensa de Cambiemos duró varias horas, con voces de todas las provincias. “La nueva fórmula va a proteger una movilidad adecuada en relación a los sueldos de los trabajadores en actividad, y también en relación a lo que se puede perder en poder adquisitivo”, confió a DIARIO CALCHAQUI  la macrista Laura Rodríguez Machado.

“Lo que queremos es resolver el déficit fiscal y el esfuerzo que están haciendo los gobernadores de la oposición y el presidente de la Nación consiste en establecer bases sanas que garanticen a todos que la Argentina no va a explotar dentro de cinco, diez o quince años”, agregó Federico Pinedo.

Pero todos querían hablar de la reforma previsional y había más voces en contra como las de los puntanos Adolfo Rodríguez Saá y Liliana Negre, los neuquinos Guillermo Pereyra y Lucila Crexell, y los representantes del interbloque Progresistas Fernando “Pino” Solanas y Magdalena Odarda.

Se abstuvieron Juan Manuel Abal Medina (PJ-FpV), Jaime Linares (GEN) y el chubutense Alfredo Luenzo, cercano al gobierno de su provincia, que advirtió sobre posibles planteos de inconstitucionalidad en la ley por aplicar la nueva fórmula de actualización en lo inmediato.

“El proyecto de ley tiene efectos retroactivos sobre temas en los que se ve comprometida una garantía constitucional. No corresponde que el ahorro que quiere el Poder Ejecutivo para achicar el déficit fiscal se tome de los que menos tienen, los jubilados, los pensionados y todos los que perciben las asignaciones universales”, sostuvo Luenzo. 

Los cierres tuvieron la particularidad de que los jefes de Cambiemos y el PJ defendieron las leyes pero no lograron una mayoría tan holgada. “La esencia de la movilidad es no perder el poder adquisitivo, y no se pierde. El sistema tiene señales de alarma, hay que decir las cosas como son”, sostuvo el radical Luis Naidenoff. Pichetto ya se había descargado. 

 

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